Millones de argentinos esperamos en estos días que por fin llegue el día de Argentina-Costa de Marfil, pero hay un grupo demográfico aún más ansioso que todos los demás: los hinchas de Boca. Por primera vez en mucho tiempo, esta selección argentina será una selección a la que los hinchas de Boca podrán alentar con el cien por ciento de sus cojones-corazones, sin la molestia que les provocaba en casi todos los Mundiales el dato de que el aporte de Boca, en jugadores y en simbología, era ínfimo, siempre menor que el de River. Ahora será distinto: Riquelme será el cerebro, Tévez, la co-sensación junto a Messi, y Abbondanzieri y Palacio, los únicos aportes del fútbol de AFA. Muchos hinchas xeneizes, como si fueran el Partido Justicialista, quieren tomar la selección por asalto, sin prisioneros: como nunca antes, un triunfo de la selección en Alemania –una decorosa derrota en semifinales o cualquier resultado mejor— será también una victoria de la testosterona xeneize.
En Francia 98, el eje riverpleitístico-menemista estaba en su apogeo: River venía de ser campeón de América, tricampeón local y sus jugadores, que ganaban un millón de dólares al año, rechazaban ofertas de Europa. La selección estaba dirigida por Daniel Passarella; el Burrito Ortega vivía, sin saberlo, el punto más alto de su carrera; el PBI, después de la crisis del tequila, trotaba a niveles casi asiáticos; el desempleo bajaba. Faltaron diez minutos para que la ecuación se incrustara en el imaginario colectivo: Ortega cabeceó a Ven der Sar, Bergkamp metió un golazo y para todos los protagonistas del eje (River, Menem, Ortega) ya nada volvió a ser igual. Después del Mundial, el Boca de Bianchi ganó su primer título y el PBI se paró de golpe, iniciando el período de éxitos continentales más odiado por los hinchas de River y la recesión económica de tres años que explotaría en diciembre de 2001. Ni Menem ni Passarella pudieron reelegirse, y la posta del dominio de River en la cultura futbolística local la tomó, contra todo pronóstico, Boca, un equipo que había ganado dos de los últimos 30 torneos locales, uno con Maradona y otro con un muy poco claro empate en la última fecha contra San Martín de Tucumán...
[ el texto completo, en Los Trabajos Prácticos ]
Nunca mas acertado tu comentario. Y espero, y deseo, justo ahora, antes de que empiece este Mundial, que no nos vaya como nos fue con los equipos de gayinas que nos ¿representaron? en los ultimos mundiales. Esta claro que pueden jugar un poquito mas lindo, pero los Mundiales hay que ganarlos, y en eso los bosteros no tenemos dudas. Por mas que todos seamos argentinos.
Publicado por: nicksuner | 3 de junio de 2006 en 18:51
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...y blubliblu adquiere madurez entitativa. igual, ultimo post. promised. not.
Publicado por: blubliblu | 4 de junio de 2006 en 23:33
Brillante tu acidez, sobretodo para trazar paralelismos políticos y deportivos. Tu retrato K es admirable (again). Y me sorprende tu buena predisposición con Riquelme y los otros azul y oro. Mucho. Sobretodo porque provienen de un gallina acérrimo. Una clase de pluralismo
Publicado por: Martín | 6 de junio de 2006 en 18:25
Me gustó la última recomendación de ver el mundial como lo que es, un show. Y claro, como buen show, muchisimo más emocionante, lindo, y motivante si uno de los protagonistas es Riquelme. que lindo boquita!
Publicado por: Vidou | 8 de junio de 2006 en 8:40
http://welcometocommonplace.com/map-of-andes/index.html
Publicado por: http://welcometocommonplace.com/map-of-andes/index.html | 4 de julio de 2007 en 22:45